Análisis Global

El crecimiento económico y la incertidumbre política

Al cierre del presente Informe y ante el temor sobre la marcha de la economía provocado por la crisis política, el Ministerio de Economía anunció una serie de medidas que, en términos globales, procura estimular las inversiones con desgravaciones impositivas. El comportamiento de las inversiones, a lo largo del corriente año, ha sido francamente desalentador, en circunstancias en que el tema más importante del debate actual está focalizado en la dinámica del crecimiento económico.

En efecto, la información oficial dada a conocer hace unos días sobre la evolución de las cuentas nacionales en el segundo trimestre de este año, certifica que la actividad productiva se encuentra virtualmente estancada con relación a los ya bajos niveles de 1999. En efecto, en dicho período, el producto interno bruto (PIB) experimentó una suba de 0,8%, lo cual determina que en la primera mitad del corriente año el PIB se expandiera sólo 0,65%.

En cuanto al comportamiento, durante el segundo trimestre, de los restantes agregados macroeconómicos que conforman la oferta y demanda global, cabe consignar que el consumo -privado más público- se expandió 2,5%, la inversión cayó 6,3%, las exportaciones crecieron 2,4% y las importaciones 3,3%, a precios constantes de 1993 (ver cuadro adjunto).

Si a las cifras señaladas se agrega la evidencia -aunque no haya todavía guarismos oficiales- de que el tercer trimestre también mostró un flojo desempeño de la actividad económica, es razonable proyectar que en el año 2000 el PIB registrará un alza inferior a 1%, que se compara muy desfavorablemente con el 3,5% que se había proyectado al inicio de año.

Es en este contexto macroeconómico que deben interpretarse los efectos de la reciente crisis política que está afectando el desempeño del Gobierno nacional.
Las expectativas de la población, que ya se habían deteriorado por las medidas de ajuste fiscal y el incremento de la desocupación, pueden verse agravadas por los conflictos en la coalición gubernamental.

En los hechos, se observa un incremento de la tasa de interés a la cual se obtienen fondos externos y una visión más negativa desde el punto de vista de las calificadoras internacionales de riesgo sobre las proyecciones de corto plazo. Esto configura un tema significativo para un sector público nacional que en el próximo año tendrá necesidades de financiación del orden de los u$s 18.000 millones, más de la mitad de los cuales deberán obtenerse en el mercado internacional de capitales.

En definitiva, la delicada situación que atraviesa la economía argentina exige una resolución razonable de la crisis política para no continuar afectando las expectativas tanto internas como externas. En tal sentido, medidas de estímulo a los sectores productivos y en particular en favor de las pequeñas y medianas empresas, aparecen como prioritarias en vista de la situación imperante.


Evolución del balance comercial

En los primeros ocho meses del año el balance comercial presentó -según cifras provisionales del INDEC- un saldo positivo de u$s 979 millones, que se compara favorablemente con el déficit de 959 millones registrado en igual lapso de 1999.

Dada la escasa variación que mostraron las importaciones -influidas por el cuasi estancamiento del nivel de actividad económica-, la mejora del saldo comercial fue el reflejo de un importante aumento de las exportaciones. Más precisamente, ambos flujos de bienes tuvieron la siguiente evolución:
m las exportaciones crecieron 13%, debido un 10% a mayores precios y un 3% al incremento de cantidades;
m las importaciones se incrementaron 1%, a raíz de un igual aumento de precios, ya que las cantidades prácticamente no variaron.

Desagregando el aumento del valor de las exportaciones (ver cuadro adjunto), se aprecia que el petróleo crudo aportó una diferencia positiva de u$s 995 millones, originado en subas de los precios (105%) y de las cantidades (4%), correspondiendo asimismo a las naftas una suma de 179 millones, derivada de mayores precios (87%) y menores cantidades (-15%). Así, ambos rubros sumados representaron 57% del mayor valor total de las exportaciones entre ambos períodos.

Además, han constituido factores impulsores de las exportaciones el escaso dinamismo de la demanda interna -que deja mayores saldos exportables-, las mayores ventas a Brasil a raíz de su fuerte reactivación, la alta tasa de crecimiento mundial y el incremento de la capacidad instalada de productos exportables (aluminio, minería, diversos petroquímicos).

En cuanto a las manufacturas de origen industrial, la evolución de sus exportaciones -objetivo clave a mediano y largo plazo- ha sido alentadora, al aumentar 15% en los ocho primeros meses. Además de las mayores ventas de automotores y aluminio, han exhibido incrementos de importancia diversos rubros como plásticos, tubos y perfiles, laminados y pasta química de madera.

Con respecto a las exportaciones del complejo oleaginoso, se han observado mayores precios para las semillas de soja y de girasol e inversamente, los aceites derivados de esos granos registraron caídas de aproximadamente 25%. Nuestro país -primer exportador mundial de aceites vegetales de grano- se ha visto así afectado debido en cierta medida a que diversos países, como China, han adoptado el modelo europeo de desarrollo de su industria oleaginosa, aplicando altos aranceles a la importación de aceites y bajos al ingreso de los respectivos granos.

Por el lado de las importaciones, se aprecia que la principal variación correspondió a los bienes de capital, cuyo valor cayó 12% -respondiendo a la baja de la inversión-, en tanto que se registró un incremento en las importaciones de los restantes tipos de bienes.

La especial importancia de aumentar las exportaciones y el superávit del balance comercial, puede comprenderse al observar la cuenta corriente del balance de pagos (que además del intercambio de bienes, abarca los servicios reales y financieros). A pesar de la mejora registrada en 1999 y la esperada para 2000, el déficit de la cuenta corriente sería en el corriente año algo superior a u$s 10.000 millones, equivalentes a aproximadamente 3,6% del PIB, proporción que revela un significativo grado de vulnerabilidad externa.

Es en este contexto que preocupa la posibilidad de avanzar en el grado de apertura a las importaciones a través de progresivas reducciones del arancel externo común del MERCOSUR, supuestamente para facilitar la incorporación de Chile al bloque.