La economía argentina frente al año 2001
El pobre desempeño de la economía argentina durante el año 2000 ha provocado nuevos deterioros en varios indicadores clave, como son los vinculados con la producción, la inversión, la ocupación y las cuentas fiscales, entre otros.
Como al finalizar el año 2000 se comprueba que la etapa recesiva se extiende ya por aproximadamente treinta meses, la percepción de los agentes económicos, locales y extranjeros, es que existen serias dificultades para superar la situación actual. En consecuencia, las expectativas negativas se proyectan también hacia el año que comienza.
En tal contexto, la preocupación más urgente de las autoridades económicas consiste en cubrir las necesidades de financiación del sector público nacional, que para el año 2001 superan claramente los U$S 20.000 millones entre amortización de deuda y déficit fiscal.
La razón por la cual este tema se ha convertido en la preocupación más urgente es que, en las últimas semanas, nuestro país había quedado virtualmente excluido del mercado voluntario de financiación internacional y la tasa de riesgo-país alcanzaba niveles muy elevados.
De allí la importancia asignada al denominado “blindaje financiero”, liderado por el FMI y destinado a cubrir las necesidades financieras del 2001. La eventualidad acerca de si tales recursos serán o no utilizados para enfrentar los compromisos financieros dependerá, seguramente, del grado de acceso de la Argentina al mercado voluntario para la colocación de títulos públicos y del costo de ese endeudamiento. Ello se complementa, por otra parte, con un canje de deuda de corto plazo por bonos de más largo plazo, dependiendo también, en este caso, de la tasa de interés implícita.
De todos modos, la cuestión relevante que aparece tras el significativo apoyo financiero es si se producirá un cambio en la orientación de la política económica, destinado a estimular un proceso de reactivación productiva que permita descomprimir la grave situación de los indicadores clave señalados.
Un primer análisis sugiere que algunas condiciones de la economía internacional podrían jugar favorablemente para nuestro país en el 2001. Esto incluye, en particular, el cese de la suba de las tasas de interés en Estados Unidos -e inclusive la posibilidad de que se inicie un proceso descendente de las mismas- y a una eventual depreciación del dólar frente a otras monedas fuertes, en especial el euro. Por cierto, todo esto depende de que la economía norteamericana pueda lograr una desaceleración gradual de su nivel de actividad, ya que de lo contrario, una desaceleración brusca afectaría no sólo a los mercados de capitales, sino también al comercio exterior y los flujos de inversión a escala internacional.
Desde el punto de vista interno, por su parte, el Gobierno debería dar señales claras en favor de la reactivación productiva y de la mejora en la competitividad. En tal caso, sería importante un anuncio integral en ese sentido, que no excluya aspectos vinculados con los costos financieros, la presión impositiva, la reforma del Estado en sus tres niveles jurisdiccionales y el inicio del plan de infraestructura anunciado oportunamente.
En última instancia, el crecimiento es el único camino para recuperar la confianza de los agentes económicos y comenzar a solucionar los problemas sociales existentes, pero además es la única forma genuina de restaurar la solvencia fiscal que tanto preocupa a los acreedores externos.
Presupuesto, crecimiento y solvencia.
El presupuesto nacional para 2001 recientemente sancionado incluye un déficit superior en 45% al previsto en el proyecto original del Poder Ejecutivo. Entre los factores que explican esa importante variación, aparece como principal -en el contexto de la crisis de confianza desencadenada el 7 de noviembre- la menor tasa de crecimiento económico estimada para 2001, con la consecuente reducción de los ingresos tributarios esperados.
También influyó en dicho sentido un incremento de los gastos sociales y el desacuerdo legislativo con aspectos vinculados a las economías regionales, como los referidos al tabaco y los combustibles patagónicos.
Bajo el supuesto de una tasa de crecimiento reducida a 2,5%, el presupuesto sancionado para 2001 comprende:
Los cambios mencionados hicieron necesaria la modificación de la Ley de Solvencia Fiscal, estableciéndose lo siguiente:
Por otra parte, es posible que el Poder Ejecutivo vete algunos de los artículos de la ley sancionada, habiéndolo ya decidido -según comunicara el Ministerio de Economía- con respecto al que dispone, previa reducción de gastos, la restitución del recorte salarial a los empleados de la administración nacional con sueldos superiores a $ 1.000.
Cabe señalar que si aumentaran los ingresos tributarios por sobre la estimación incluida en la ley, debido a un crecimiento económico superior al proyectado, los mayores montos deberán destinarse a la reducción del déficit fiscal. Es así que se podrá llegar a apreciar de modo directo la importante dependencia que presenta el resultado fiscal con respecto a la tasa de crecimiento.