Temas de Actualidad

EVOLUCION Y SITUACION ACTUAL DE LAS PEQUEÑAS Y MEDIANAS INDUSTRIAS ARGENTINAS 1995-2000 (1)

La recesión que se instaló en la Argentina a mediados de 1998 y que persiste aún hoy, está tensando al máximo la cuerda que liga la capacidad de sobrevivencia de las PyMIs. Los ingresos por ventas de estas empresas provienen en un 90% del mercado interno y las inversiones se financian fundamentalmente utilizando recursos propios, de manera que puede comprenderse la magnitud de los ajustes que están realizando actualmente las empresas.

Vale la pena destacar que entre 1991-1997, años de expansión económica en la Argentina, el 60% de las PyMIs (ver cuadro adjunto) se encontraba en una situación de crecimiento normal o acelerado (y el restante 40% en situación de estancamiento-achicamiento). La proporción de empresas en crecimiento cayó hasta el 40% en el período 1998-1999 y alcanzó el 25% en el 2001. La vertiginosa caída de las proporciones de las PyMIs que están en situación de crecimiento muestra que sus problemas ya no son individuales, de ajuste microeconómico, sino generales, de desequilibrio macroeconómico. Las empresas han recorrido un largo camino de ajustes microeconómicos en aspectos productivos y financieros, realizados casi exclusivamente con recursos propios. Sin embargo esto no ha sido suficiente, y hoy atraviesan un horizonte de crecimiento tan negativo como hacia finales de los ’80.

Los datos expuestos alertan sobre el hecho de que las empresas que permanecen un largo tiempo en estado de achicamiento-estancamiento, finalmente terminan cerrando sus puertas. Esta situación amenaza la continuidad de aproximadamente 342.000 puestos de trabajo y ventas por 20 mil millones de dólares.

A pesar de esto, hay que destacar la formidable vitalidad de las empresas que han sobrevivido, que a pesar de la política económica “poco amigable” y el grave escenario recesivo, han mantenido el nivel de ocupación de 1995, mientras que durante el mismo período la gran industria disminuyó la ocupación en un 20%.

A modo de conclusión, y apuntando a un debate sobre las perspectivas de las PyMIs en la Argentina, hay dos aspectos que es importante destacar: el primero se refiere a la vitalidad de las empresas locales, y el segundo a las formas de organización de las industrias.


a. Vitalidad empresaria local

Con respecto a la vitalidad de los empresarios y al alto nivel de actividad emprendedora local (Global Entrepreneurship Monitor, Reporte Ejecutivo Argentina 2000, Centro de Entrepreneurship, IAE), es importante destacar que aún hoy bajo las dificilísimas circunstancias de recesión económica generalizada, un 25% de las PyMIs argentinas están pasando por una situación de crecimiento normal o acelerado.

Mientras el total de la economía atraviesa un largo período de recesión y el conjunto de las PyMIs durante el año 2000 disminuyó la ocupación en un 1,4% y las ventas en un 2%, las PyMIs en crecimiento aumentaron ventas y ocupación a una tasa del 9%. Esto significa que existe un subconjunto de PyMIs formado por aproximadamente unas 3.500 empresas que constituyen un verdadero “núcleo duro” de la industria o, dicho de modo más metafórico, las “perlas ocultas” del negocio industrial en Argentina. Las estimaciones del Observatorio muestran que entre las PyMIs en crecimiento sólo aquellas constituidas formalmente como sociedades (aproximadamente 2.200 de las 3.500) facturaron, en el año 2000, 11.300 millones de dólares, exportaron por un total de 2.000 millones y ocuparon a 137.000 personas.

Si bien este “núcleo duro”es aún verdaderamente pequeño, constituye una base desde la cual es posible alentar la recreación de una parte de la industria argentina (las PyMIs) que genera directamente el 50% de la riqueza industrial del país. De hecho, estas 3.500 PyMIs en crecimiento están hoy funcionando como una “pequeña locomotora” industrial.

¿Cuáles son las características dimensionales y sectoriales de este grupo de empresas que constituyen el “núcleo duro”, y dónde están localizadas? El primer dato interesante es que estas empresas tienen una dimensión media de 59 ocupados y una facturación anual de 4.873.000 dólares, es decir, una dimensión de casi el doble del promedio de las PyMIs. Encontramos PyMIs de todos los tamaños que pertenecen al “núcleo duro”, pero la probabilidad de pertenecer a él aumenta notablemente cuando se superan los 25 ocupados.

La segunda característica importante de estas empresas en crecimiento es su gran apertura exportadora. En efecto, mientras el conjunto de las PyMIs exportadoras venden al exterior una proporción de las ventas del 18%, las que se encuentran en crecimiento exportan una proporción mucho mayor que se acerca al 26%.

Desde el punto de vista sectorial, la probabilidad de una empresa de pertenecer al “núcleo” aumenta entre las PyMIs que trabajan en sectores de “alta tecnología” y en sectores de los “bienes especializados”, mientras que la misma disminuye entre las PyMIs que trabajan en sectores de “bienes tradicionales” e “intensivos en escala”. Obviamente, encontramos casos de PyMIs en crecimiento en prácticamente todos los sectores industriales, pero en algunos en particular la probabilidad de que una empresa del sector pertenezca al “núcleo duro” aumenta mucho: tal es el caso del sector de los productos químicos (incluye los productos farmacéuticos).

Desde el punto de vista regional, también encontramos casos de PyMIs en crecimiento en prácticamente todas las regiones del país. Sin embargo, las mayores probabilidades de pertenecer al “núcleo” las encontramos entre las PyMIs de la Provincia de Buenos Aires y en menor medida entre aquellas de la región Sur del país.

La tercera característica importante de las PyMIs pertenecientes al “núcleo duro” es que no se diferencian sustancialmente del resto de las PyMIs en cuanto a la estructura de sus índices económico-financieros. Si bien los índices son más positivos que en el resto de las PyMIs, las diferencias no son tan notables como en el caso de la dimensión y la apertura exportadora. En efecto, la rotación del capital invertido es más alta que en el resto de las empresas pero no tan alta como para diferenciarlas estructuralmente del resto del sector. Este dato muestra que también las PyMIs del “núcleo duro” presentan un serio problema de escala productiva. La rotación del activo debería ser por lo menos el doble de la registrada actualmente. Seguramente la actual recesión esté incidiendo en el valor de este índice, pero hay muchos elementos que indican que el problema de escala en las PyMIs argentinas es estructural y no coyuntural. Tampoco las PyMIs del “núcleo duro” se diferencian del resto de las empresas por su grado de endeudamiento y patrimonialización. Si bien estos índices se acercan un poco más al resto de las PyMIs que al de las grandes empresas, la diferencia no es tan grande como para distinguirse netamente del resto de ellas. Los índices muestran, efectivamente, que las PyMIs del “núcleo duro” tienen mayor acceso al crédito que el resto de las empresas, pero las diferencias no son tan grandes como para explicar el mayor crecimiento a partir del mejor financiamiento. Podemos concluir que estas empresas crecieron a pesar de no haber tenido un acceso fluido al crédito.

Finalmente, otra característica que distingue a este grupo es que a diferencia del conjunto de las PyMIs, las empresas del “núcleo duro” exportan el 30% al conjunto del Mercosur, el 30% a EE.UU. y el 17% a Europa.

Obviamente, la dimensión de este “núcleo duro” es totalmente insuficiente para darle plena ocupación y capacidad de sostén al proceso de crecimiento industrial del país, pero queremos destacar su existencia para mostrar que a pesar de todo hoy existen 3.500 empresas locales a partir de las cuales se puede repensar una estrategia de políticas productivas orientadas al crecimiento.

Como se ha mostrado a lo largo de este trabajo, estas industrias son totalmente nacionales, tienen un coeficiente de importaciones sustancialmente inferior al de las grandes empresas y un coeficiente de apertura exportadora no muy inferior a ellas. Al mismo tiempo los diferenciales de productividad de las grandes empresas han llegado actualmente a sus niveles históricos mínimos. Se puede decir, entonces, que este pequeño “núcleo duro” podría constituirse en una importante palanca de crecimiento si fuera atendido con políticas económicas “más amigables” que partieran de una consideración estratégica tal como es la necesidad de abandonar la indiferencia sobre tener o no tener una industrial local. Libros ya clásicos como el de M. Porter, La ventaja competitiva de las naciones (1990) demuestran claramente lo que de alguna manera todos sabemos: para competir internacionalmente no es indiferente el hecho de contar o no con un empresariado local.

b. Formas organizativas de las PyMIs

Con respecto a las mejores formas de organización de las PyMIs para competir internacionalmente, se ha mostrado que la aglomeración territorial-sectorial de las empresas favorece el acceso a economías externas a las firmas (rápida circulación de informaciones técnicas y comerciales, mayor abundancia de mano de obra especializada en el sector, etc.), a través de las cuales las PyMIs ganan en performance ocupacional y en competitividad internacional.

Las aglomeraciones monosectoriales de las PyMIs en la industria agroalimentaria, metalmecánica, de productos de la madera, de indumentaria, entre otras, sortearon mejor que el resto los problemas de la globalización económica. En estas áreas geográficas la mortalidad empresaria y la ocupación disminuyeron en menor medida que las del resto del país, a pesar de que obtuvieron, a partir de 1997, un menor acceso al crédito que las demás (ver trabajos del Centro de Investigaciones de la Sede de Buenos Aires de la Universidad de Bologna).

El refuerzo de estas aglomeraciones territoriales-sectoriales a través de políticas públicas coordinadas -entre el Estado Nacional, las provincias y los municipios por una parte, y el conjunto del sector privado por la otra- que aprovechen las enseñanzas de las excelentes experiencias internacionales existentes, puede constituirse en una herramienta posible para estimular un desarrollo industrial.

Obviamente, esas formas organizativas de las PyMIs, por muy buenas que sean, no pueden escapar al ambiente interno signado por la depresión económica y a un mercado internacional con reglas de juego incompatibles con el desarrollo local: la política macroeconómica y la política comercial nacional son siempre dos ingredientes insustituibles para el desarrollo de las PyMIs.

A modo de conclusión, se puede afirmar que una política pública orientada al estímulo del crecimiento industrial del país y de las PyMIs, tiene que basarse en tres puntos críticos:

1. Fortalecer y expandir el “núcleo duro” de las PyMIs.
2. Favorecer la articulación vertical y horizontal de las empresas en las “aglomeraciones territoriales-sectoriales”.
3. Permitir el acceso de las PyMIs al crédito financiero.

(1) Conclusiones del estudio publicado por el Observatorio Permanente de las PyMIs Argentinas, Unión Industrial Argentina (UIA), Buenos Aures, 2001.